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Abril 22
Lidia con el estrés Inevitablemente hay temporadas de estrés en nuestras vidas, no importa cuánto tiempo hayamos estado en recuperación. A veces, el estrés está afuera de nosotros o a nuestro alrededor. Nosotros nos sentimos equilibrados, pero nuestras circunstancias son estresantes. A veces, el estrés viene de adentro; nos sentimos fuera de equilibrio. Cuando el estrés es interno y externo, experimentamos nuestras temporadas más difíciles. Durante épocas de estrés, podemos fiarnos más de nuestros sistemas de apoyo. Nuestros amigos y grupos nos pueden ayudar a sentirnos más equilibrados y en paz a pesar de nuestras condiciones estresantes. El afirmar que los eventos que están teniendo lugar son una parte temporalmente incómoda de un buen plan sólido, puede ayudar. Podemos asegurarnos a nosotros mismos que lo vamos a superar. Que no nos destruiremos. Que no nos resquebrajaremos ni nos hundiremos. Ayuda volver a lo básico. Concentrarnos en el desapego, manejar nuestros sentimientos y vivir un día a la vez. Lo más importante en tiempos de estrés es concentrarnos en cuidar de nosotros mismos. Somos más capaces de lidiar con las circunstancias más irregulares, somos más capaces de apoyar a los demás si nos estamos cuidando a nosotros mismos. Podemos preguntarnos en forma regular: ¿Qué necesitamos hacer para cuidar de nosotros mismos? ¿Qué nos podría ayudar a sentirnos mejor o más cómodos? Cuidar de uno mismo puede no resultar tan fácil en tiempos de estrés. Puede ser cómodo el descuidar de uno mismo, pero el cuidado de uno mismo siempre funciona. Hoy recordaré que no hay ninguna situación que no se beneficie si me cuido a mí mismo.

(Melody Beattie, Libro El Lenguaje del Adiós)

ABRIL 21: ESPERA.

Espera. Si no es tiempo, si el cambio no está claro, si la respuesta o la decisión no son consistentes, espera.
Podemos sentir una sensación de urgencia. Podemos querer resolver el asunto haciendo algo, lo que sea, ahora, pero esa acción no es la que mejor nos conviene.
Es difícil vivir con confusión o con problemas no resueltos. Es más fácil resolver las cosas. Pero tomar una decisión demasiado pronto, hacer algo antes de tiempo, significa que tal vez tengamos que volver atrás y hacerlo todo de nuevo.
Si no es tiempo, espera. Si el camino no está claro, no te precipites. Si la respuesta o la decisión parecen turbias, espera.
En esta nueva forma de vivir hay una Fuerza que guía. Nunca tenemos que movernos demasiado pronto ni movernos fuera de la armonía. Esperar es una acción positiva, llena de fuerza.
A menudo, esperar es una acción a la que Dios nos ha guiado, una acción que tiene tanto poder como la decisión, y mas poder que una decisión urgente, forzada , a destiempo.
No tenemos por que presionarnos insistiendo en saber o en hacer algo antes de tiempo. Cuando sea tiempo, lo sabremos. Llegaremos a ese tiempo en forma natural y armoniosa. Tendremos paz y consistencia. Nos sentiremos con un poder que no sentimos hoy.
Lidia con el pánico, con la urgencia, con el miedo; no dejes que ellos te controlen o te dicten decisiones.
Esperar no es fácil. No es divertido. Pero frecuentemente es necesario esperar para lograr lo que queremos. No es un tiempo muerto. No es un tiempo desperdiciado. La respuesta vendrá. El tiempo llegará. Y será a tiempo.
“Hoy esperaré si la espera es la acción que necesito para poder cuidarme a mí mismo. Sabré que estoy emprendiendo una acción positiva, llena de fuerza, esperando hasta que sea tiempo. Dios mío, ayúdame a dejar ir el miedo, la urgencia y el pánico. Ayúdame a aprender el arte de esperar hasta que sea tiempo. Ayúdame a conocer el tiempo”.

(Melody Beattie, Libro El Lenguaje del Adiós).

ABRIL 20: TIEMPOS LIMITE.

No sé si quiero estar en esta relación o terminar con ella. He estado batallando con esto durante meses. No es adecuado que le dé largas indefinidamente. Me daré dos meses para tomar una decisión. (Anónimo).
Ya hace seis meses que tengo en la cabeza este problema sin resolver. Estoy confundido. No sé qué hacer. Me voy a dar un mes para llegar a una solución. (Anónimo).
A veces, ayuda el fijarse un tiempo límite. Esto puede ser cierto cuando enfrentamos problemas no resueltos, cuando estamos batallando con una decisión difícil, cuando hemos estado sentados en el banquillo un buen rato, o cuando nos hemos estado debatiendo en confusión durante un tiempo acerca de un asunto en particular.
Eso no significa un tiempo límite esculpido en piedra. Significa que estamos estableciendo un espacio de tiempo para ayudarnos a no sentirnos tan impotentes y para ayudarnos a encontrar una solución.
Fijar un tiempo límite puede liberar nuestra energía para hacer a un lado el problema o el asunto, para dejarlo ir y permitir que el universo, nuestro Poder Superior y nosotros mismos empecemos llegar a una solución.
No necesitamos decirle siempre a la gente que hemos fijado un tiempo límite. A veces, es mejor quedarse callado, pues de otra forma la gente puede sentir que estamos tratando de controlarla y puede rebelarse contra nuestro tiempo límite. A veces, es apropiado compartir con los demás que hemos establecido un tiempo límite.
Los tiempos límites son, primordialmente, una herramienta que usamos para ayudarnos. [Los tiempos límite] necesitan ser razonables y apropiados para cada situación individual. Si se usan adecuadamente, pueden ser una herramienta benéfica para ayudarnos a superar problemas y situaciones difíciles sin sentirnos atrapados e impotentes. Nos pueden ayudar a dejar ir el miedo y la obsesión, para que podamos concentrar nuestras energías en direcciones más constructivas. Establecer un tiempo límite nos puede ayudar a quitarnos de ese lugar incómodo en el que nos sentimos victimados por una persona o por un problema que no podemos resolver.
Los tiempos límite nos pueden ayudar a desapegarnos y seguir adelante.
“Hoy consideraré si sería útil fijar un tiempo límite en algún aspecto de mi vida. Reclamo la Sabiduría y la Guía Divinas para establecer tiempos límite adecuados para cualquier problema o cuestiones relacionadas con mis relaciones que pudiera tener”.

(Melody Beattie, Libro El Lenguaje del Adiós).

ABRIL 19: ACEPTA EL CAMBIO.

Muchos de nosotros fuimos oprimidos y victimados cuando niños. Ya de adultos, podemos seguir sintiéndonos oprimidos.
Algunos de nosotros no reconocemos que cuidar excesivamente a los demás y no fijar límites nos hará sentirnos victimados.
Algunos de nosotros no entendemos que pensar que somos victimas nos hace sentir oprimidos.
Algunos de nosotros no sabemos que tenemos la llave de nuestra propia libertad. Esa llave está en honrarnos a nosotros mismos y cuidar de nosotros mismos.
Podemos decir lo que queremos y querer lo que decimos.
Podemos dejar de esperar que los demás nos den lo que necesitamos y asumir la responsabilidad que tenemos para con nosotros mismos. Cuando lo hagamos, se abrirán de par en par las puertas de la libertad. Pasa por ellas.
“Hoy comprenderé que yo tengo la llave de mi libertad. Dejaré de participar en mi opresión y mi victimización. Asumiré la responsabilidad que tengo para conmigo mismo y dejaré que los otros hagan lo que quieran”.

(Melody Beattie,  Libro El Lenguaje del Adiós).

ABRIL 18: LIBERTAD.

Muchos de nosotros fuimos oprimidos y victimados cuando niños. Ya de adultos, podemos seguir sintiéndonos oprimidos.
Algunos de nosotros no reconocemos que cuidar excesivamente a los demás y no fijar límites nos hará sentirnos victimados.
Algunos de nosotros no entendemos que pensar que somos victimas nos hace sentir oprimidos.
Algunos de nosotros no sabemos que tenemos la llave de nuestra propia libertad. Esa llave está en honrarnos a nosotros mismos y cuidar de nosotros mismos.
Podemos decir lo que queremos y querer lo que decimos.
Podemos dejar de esperar que los demás nos den lo que necesitamos y asumir la responsabilidad que tenemos para con nosotros mismos. Cuando lo hagamos, se abrirán de par en par las puertas de la libertad. Pasa por ellas.
“Hoy comprenderé que yo tengo la llave de mi libertad. Dejaré de participar en mi opresión y mi victimización. Asumiré la responsabilidad que tengo para conmigo mismo y dejaré que los otros hagan lo que quieran”.

(Melody Beattie, El Lenguaje del Adiós).

ABRIL 17: CUIDEMOS DE NOSOTROS MISMOS

Con frecuencia nos referimos a la recuperación de la codependencia y de ser hijos adultos de alcohólicos con el término “auto-cuidado”. El cuidado de uno mismo no es, como algunos pudieran pensar, una moda de la “generación yo”. No es auto-indulgencia. No es egoísmo, en la interpretación negativa de esa palabra.
Estamos aprendiendo a cuidar de nosotros mismos, en vez de concentrarnos obsesiva mente en otra persona. Estamos aprendiendo la auto-responsabilidad, en vez de sentirnos excesivamente responsables de los demás.
Cuidarse a uno mismo significa también cumplir con nuestras verdaderas responsabilidades hacia los otros; y esto lo hacemos mejor cuando no nos sentimos demasiado responsables.
Cuidarse a uno mismo a veces significa
 “yo primero” , pero por lo general, significa “yo también”. Significa que somos responsables de nosotros mismos y que podemos escoger ya no seguir siendo victimas.
Cuidarse a uno mismo significa aprender a amar a la persona de la que somos responsables:
 nosotros mismos.No lo hacemos para invernar dentro de un capullo de aislamiento y autoindulgencia; lo hacemos para poder amar mejor a los demás y para aprender a dejar que ellos nos amen.
Cuidarse a uno mismo no es egoísmo, es autoestima.
“Hoy, Dios mío, ayúdame a amarme a mí mismo. Ayúdame a dejar ir la sensación de que soy excesivamente responsable de los que me rodean. Enséñame qué necesito hacer para cuidarme a mí mismo y para ser adecuadamente responsable hacia los demás”.

(Melody Beattie, Libro El Lenguaje del Adiós).

ABRIL 16: DEJA QUE SUCEDAN LAS COSAS.

No tenemos que trabajar tan duro por lograr conocernos a nosotros mismos. Sí, estamos aprendiendo que ocurren cosas dolorosas y decepcionantes, a menudo por una razón y por un propósito superior. Sí, estas cosas a veces suceden para nuestro bien. Pero no tenemos que gastar tanto tiempo y energía imaginando el propósito y el plan de cada detalle de nuestra vida. ¡Eso es hipervigilancia!
A veces, el coche no arranca. A veces se descompone la lavadora de platos. A veces pescamos un resfriado. A veces se nos acaba el agua caliente. A veces tenemos un mal día. Aunque ayuda el lograr aceptación y gratitud por estas molestias irritantes, no tenemos que procesar todo y descubrir si todo está dentro del esquema de cosas.
Soluciona el problema. Repara el coche. Arregla la lavadora de platos. Cuídate el resfriado. Espera a darte la ducha hasta que haya agua caliente. Consiéntete si estás teniendo un mal día. Cumple con tus responsabilidades ¡y no te tomes todo en forma tan personal! Si necesitamos reconocer algo dentro de nosotros mismos o hacernos conscientes de algo en particular, se nos guiará en esa dirección.
Ciertamente queremos estar atentos a los patrones de conducta. Pero con frecuencia, las grandes explicaciones acerca de uno mismo y el procesamiento de cosas significativas es algo que ocurre en forma natural.
No tenemos que cuestionar cada suceso para ver cómo encaja dentro del Plan. El Plan
 -la toma de conciencia, la explicación de nuestra conducta, el potencial para el crecimiento personal- se nos revelara solo. Tal vez la lección sea aprender a solucionar nuestros problemas sin saber siempre su significado. Quizá la lección sea aprender a solucionar nuestros problemas sin saber siempre su significado.Quizá la lección sea confiar en nosotros mismos para vivir y experimentar la vida.
“Hoy dejare que sucedan las cosas sin preocuparme acerca del significado de cada evento. Confiare en que esto promoverá mi desarrollo mas rápido que si fuera por la vida llevando un microscopio.Confiare en que mis lecciones se me revelaran solas a su debido tiempo”.

(Melody Beattie, Libro El Lenguaje del Adiós).

Es cuestion de Actitud.

Recomenzar...gracias ,llego en el momento preciso.

ABRIL 15: COMUNICACIÓN.

Parte de adueñarnos de nuestro poder está en aprender a comunicarnos en forma clara, directa y asertiva. No tenemos que dar grandes rodeos en nuestra conversación para controlar las reacciones de los demás. Los comentarios que infunden sentimientos de culpa únicamente producen culpa. No tenemos que arreglar o cuidar a la gente con nuestras palabras; tampoco podemos esperar que otros nos cuiden con sus palabras. Podemos conformarnos con que nos escuchen y acepten. Y podemos escuchar respetuosamente lo que los demás tienen que decir.
Insinuar lo que necesitamos no funciona. Los demás no pueden leernos el pensamiento y es probable que resientan nuestras indirectas. La mejor manera de asumir responsabilidad de lo que queremos es pedirlo directamente. Y también podemos insistir en que los otros sean directos. Si necesitamos decir
 “no” a una petición particular,podemos hacerlo. Si alguien está tratando de controlarnos a través de una conversación, podemos rehusarnos a participar.
Reconocer directamente sentimientos,tales como la decepción o la ira, en vez de hacer que los otros adivinen nuestros sentimientos oque éstos afloren de otras maneras, es parte de la comunicación responsable. Si no sabemos lo que queremos decir, también podemos decirlo.
Podemos pedir información y utilizar las palabras para establecer un contacto más cercano, pero no tenemos que escuchar insensateces, ni participar en ellas. Podemos decir lo que queremos y detenernos cuando hayamos acabado.
“Hoy me comunicaré en forma clara y directa en mis conversaciones con los demás. Me esforzaré por evitar comentarios manipuladores, indirectos, que produzcan sentimientos de culpa. Puedo tener tacto y ser suave cuando sea posible. Y puedo ser asertivo si es necesario”.

(Melody Beattie, Libro El Lenguaje del Adiós).

ABRIL 14: PERFECCIONISMO.

Recuperarse de la Codependencia es un proceso individual en el que es necesario cometer errores, luchar contra problemas y encarar asuntos difíciles.
Esperar que seamos perfectos retarda este proceso, nos pone en un estado de ansiedad y culpa. Esperar que los otros sean perfectos es igualmente destructivo; hace que los demás se sientan avergonzados y puede interferir con su estado emocional. La gente es humana y vulnerable, y eso es maravilloso. Podemos aceptar esa idea y apreciarla. Esperar que los demás sean perfectos nos pone en ese estado codependiente de superioridad moral. Esperar que nosotros seamos perfectos nos hace sentir rígidos e inferiores.
¡Podemos dejar ir ambas ideas!. 
Pero no es necesario que nos vayamos al otro extremo, tolerando cualquier cosa que la gente nos aviente. Podemos seguir esperando una conducta adecuada, responsable por parte nuestra. Pero la mayoría de nosotros podemos darnos el lujo de aflojar un poquito. Y cuando dejamos de esperar que los demás sean perfectos, quizá descubramos que están actuando bastante mejor de lo que habíamos pensado. Cuando dejamos de esperar la perfección en nosotros mismos, descubriremos la belleza en nosotros mismos.
“Hoy practicare la tolerancia, la aceptación y el amor hacia los demás tal como son, y a hacia mi tal como soy. Luchare por lograr un equilibrio entre esperar demasiado y esperar demasiado poco de los demás y de mi mismo”.

(Melody Beattie,  Libro El Lenguaje del Adiós).

ABRIL 13: DISFRUTE.

Una de las prohibiciones que muchos de nosotros aprendimos en la niñez es la tácita regla “No te diviertas ni disfrutes de la vida”. Esta regla crea mártires, gente que no se permite aceptar los placeres de la vida cotidiana.
Muchos de nosotros asociábamos el sufrimiento con alguna especie de santidad. Ahora, lo asociamos con la codependencia. Podemos ir viviendo el día haciéndonos sentir ansiosos, culpables, desgraciados y privados. O podemos permitirnos vivir ese mismo día sintiéndonos bien. En la recuperación, eventualmente aprendemos que la elección es nuestra.
Hay mucho de qué disfrutar cada día, y está bien sentirse bien. Podemos permitirnos disfrutar nuestras tareas. Podemos aprender a relajarnos sin sentimientos de culpa. Podemos aprender incluso a divertirnos.
Trabaja para aprender a divertirte. Aplícate con dedicación a aprender a disfrutar. Trabaja tan duro para aprender a divertirte como lo hiciste para sentirte desgraciado.
Nuestro trabajo se verá recompensado. Lo divertido se volverá divertido. La vida se convertirá en algo que vale la pena vivir. Y cada día encontraremos muchos placeres que disfrutar.
“Hoy me permitiré disfrutar de la vida al ir viviendo el día”.

(Melody Beattie , Libro El Lenguaje del Adiós).

ABRIL 12: DEJA IR EL MIEDO.

Imagínate nadando –flotando- plácidamente en un suave arroyo. Lo único que necesitas hacer es respirar, relajarte y dejarte ir con la corriente. Súbitamente, te vuelves consciente de tu situación. Asustado, abrumado con los “¿qué tal si…?”, tu cuerpo se tensa. Empieza a chapotear, buscando frenéticamente algo de dónde asirte.
Te da tanto pánico que empiezas a hundirte. Y luego te acuerdas, estás trabajando muy duro en esto. No necesitas llenarte de pánico. Lo único que necesitas es respirar, relajarte y dejarte ir con la corriente. No te ahogarás. El pánico es nuestro gran enemigo.
No es necesario que nos sintamos desesperados. Si aparecen en nuestra vida problemas abrumadores, necesitamos dejar de luchar. Podemos chapotear un poco hasta que vuelva nuestro equilibrio. Luego podemos seguir flotando plácidamente en el suave arroyo. Es nuestro arroyo. Es un arroyo seguro. Nuestro rumbo ha sido trazado. Todo está bien.
“Hoy me relajaré, respiraré y me dejare ir con la corriente”.

(Melody Beattie , Libro El Lenguaje del Adiós).

ABRIL 11: METAS ECONÓMICAS.

Al asumir la responsabilidad de nuestras cuestiones económicas mejorará nuestra autoestima y disminuirá nuestra ansiedad.
Cada uno de nosotros, hoy, tiene una serie de circunstancias económicas. Tenemos disponible cierta cantidad de dinero, y dinero por cobrar que se nos debe. Tenemos un montón de cuentas que debemos pagar. Tenemos que pagar impuestos. Esas son nuestras circunstancias económicas actuales. No importa cuáles sean los detalles de las mismas, la aceptación, la gratitud y la autorresponsabilidad disminuirán el estrés.
Cada uno de nosotros, hoy, tiene un futuro económico. Hay pocos aspectos futuros de nuestra vida que podemos controlar, pero un papel que podemos jugar para ayudar a nuestro futuro es fijar metas.
No tenemos por qué obsesionarnos acerca de nuestras metas.
No tenemos que estar vigilando y marcando constantemente nuestro progreso hacia su consecución. Pero es beneficioso pensar acerca de nuestras metas y escribirlas. ¿Qué queremos que suceda en nuestro futuro económico? ¿Qué problemas financieros nos gustaría resolver? ¿De qué cuentas por pagar nos gustaría deshacernos? ¿Cuánto te gustaría estar ganando a fines de este año? ¿A fines del año próximo? ¿Dentro de cinco años?
¿Estamos dispuestos a trabajar por nuestras metas y a confiar que nuestro Poder Superior nos guía?
Paga tus cuentas a tiempo. Ponte en contacto con tus acreedores. Llega a un arreglo con ellos. Haz hoy lo mejor que puedas para asumir tus responsabilidades económicas. Fija metas para el futuro. Luego, olvídate del dinero y concéntrate en vivir. Asumir la responsabilidad de nuestros asuntos financieros no significa concentrar nuestra atención en el dinero. Asumir la responsabilidad de nuestra economía nos capacita para quitar nuestra atención del dinero. Nos libera para cumplir con nuestro trabajo y vivir la vida que queremos.
Merecemos tener la autoestima y la paz que acompaña a la responsabilidad económica.
“Hoy me tomaré el tiempo necesario para ser responsable de mí mismo en el aspecto económico. Si es tiempo de pagar mis cuentas pendientes y hablar con mis acreedores, lo haré. Si es tiempo de fijar metas, las fijaré. Una vez haya hecho mi parte, me olvidaré del resto”.

(Melody Beattie, Libro El Lenguaje del Adiós).

ABRIL 10: NO USEMOS A LOS DEMÁS PARA DETENER NUESTRO DOLOR.

Nuestra felicidad no es un regalo que otra persona lleve en sus manos. Nuestro bienestar no lo guarda otro que nos lo da o nos lo quita a capricho. Si salimos y tratamos de forzar a alguien a que nos dé lo que creemos que guarda, nos decepcionaremos. Descubriremos que eso es una ilusión. La persona no lo tenía. Nunca lo tendrá. Esa caja bellamente envuelta con un listón que creíamos que contenía nuestra felicidad y que alguien llevaba en sus manos, ¡es una ilusión!
En aquellos momentos en que estamos tratando de salir y de forzar a alguien a que cese nuestro dolor y cree nuestra felicidad, si nos armamos de valor para dejar de andar por ahí azotándonos y nos ponemos de pie y manejamos nuestros asuntos, encontraremos nuestra felicidad.
Es cierto que si alguien nos pisa el pie, esa persona nos está lastimando y por lo tanto tiene el poder de hacer que cese nuestro dolor quitando su pie de encima. Pero el dolor sigue siendo nuestro.
Y también lo es la responsabilidad de decirle a alguien que deje de pisarnos los pies.
La curación vendrá cuando estemos conscientes de cómo intentamos utilizar a los demás para que hagan cesar nuestro dolor y creen nuestra felicidad. Nos curaremos del pasado. Recibiremos percepciones que pueden cambiar el curso de nuestras relaciones.
Veremos que, todo el tiempo, nuestra felicidad y nuestro bienestar han estado en nuestras manos. Nosotros hemos guardado esa caja. A nosotros nos toca abrirla y tener el contenido.
“Dios mío, ayúdame a recordar que yo tengo la llave de mi propia felicidad. Dame el valor para ponerme de pie y lidiar con mis propios sentimientos. Dame las percepciones que necesito para mejorar mis relaciones. Ayúdame a dejar de bailar el baile codependiente y a empezar a bailar el baile de la recuperación”.

(Melody Beattie, Libro El Lenguaje del Adiós).

ABRIL 9: DAR.

Aprender a dar sanamente puede ser un reto. Muchos de nosotros nos embarcamos en dar de forma compulsiva, actos caritativos motivados por sentimientos no caritativos de culpa, vergüenza, obligación, lastima y superioridad moral.
Ahora entendemos que ser nanas de los demás y dar en forma compulsiva no funciona. Nos sale el tiro por la culata.
Cuidar desmedidamente a los demás hace que nos sigamos sintiendo victimas.
Muchos de nosotros dimos demasiado, pensando que estábamos haciendo bien las cosas; y luego nos confundimos porque nuestra vida y nuestras relaciones no estaban funcionando. Muchos de nosotros dimos tanto y durante tanto tiempo, pensando que estábamos haciendo la voluntad de Dios, que luego en la recuperación nos negamos a dar, a querer o a amar durante un tiempo.
Eso está bien. Tal vez necesitábamos un descanso. Pero dar sanamente es parte de vivir sanamente. La meta en la recuperación es el equilibrio, una actitud solicitada motivada por un verdadero deseo de dar, con una actitud subyacente de respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás.
La meta en la recuperación es elegir lo que queremos dar, a quién, cuándo y cuánto. La meta en la recuperación es dar y no sentirnos victimados porque damos.
¿Estamos dando porque queremos hacerlo o porque es nuestra responsabilidad? ¿O estamos dando porque nos sentimos obligados, avergonzados o superiores? ¿Estamos dando porque nos da miedo a decir no? ¿Resultan útiles las maneras como tratamos de ayudar a la gente, o le impiden a los demás afrontar sus verdaderas responsabilidades?¿Estamos dando para caerle bien a la gente o para que se sienta obligada hacia nosotros? ¿Estamos dando para probar que somos valiosos? ¿O estamos dando porque queremos dar y porque nos sentimos bien al hacerlo?
La recuperación incluye un ciclo de dar y recibir. Mantiene una sana energía fluyendo entre nosotros,nuestro Poder Superior y los demás. Aprender a dar de manera sana lleva su tiempo. Se lleva su tiempo aprender a recibir. Sé paciente. El equilibrio vendrá.
“Díos mío, por favor guía hoy mis motivos para dar”.

(Melody Beattie,  Libro El Lenguaje del Adiós).

ABRIL 8: CUIDADO DE UNO MISMO.

Yo no sé qué es precisamente lo que necesites hacer para cuidar de ti mismo, pero sí sé que lo puedes averiguar. (Más Allá de la Codependencia).
Descansa cuando estés cansado. Toma un vaso de agua fría cuando tengas sed. Llama a un amigo a amiga cuando te sientas solo. Pídele ayuda a Dios cuando te sientas abrumado.
Muchos de nosotros hemos aprendido a privarnos de muchas cosas y a descuidarnos a nosotros mismos. Muchos de nosotros hemos aprendido a esforzarnos duro, cuando el problema está en que ya nos hemos esforzado demasiado.
Muchos de nosotros tememos no terminar el trabajo si descansamos cuando nos sentimos cansados. Terminaremos el trabajo; lo terminaremos mejor que el trabajo que surge cuando estamos cansados del alma y del espíritu. La gente que se mima, que se prodiga cuidados, que se ama a si misma y se cuida, es el deleite del universo. Esta gente va a su ritmo, es eficiente y cuenta con la guía divina.
“Hoy practicaré el amoroso cuidado de mí mismo”.

(Melody Beattie,  Libro El Lenguaje del Adiós).

ABRIL 7: AQUELLOS SENTIMIENTOS DE LOS VIEJOS TIEMPOS.

Todavía tengo días malos. Pero está bien. Antes solía tener años malos. (Anónimo).
A veces se cuelan esos viejos sentimientos. Podemos sentirnos temerosos, avergonzados y desesperanzados. Podemos no sentirnos tan buenos, indignos de ser amados, victimados, desamparados y resentidos. Eso es
 “codependencia”, un estado que algunos describen como “enfermedad del alma”.
Muchos de nosotros nos sentíamos así cuando empezamos la recuperación. En ocasiones recaemos en esos sentimientos luego de haber comenzado la recuperación.A veces hay una razón para ello. Un evento puede disparar estas reacciones, como terminar una relación, el estrés, problemas en el trabajo, en la casa o con los amigos. También la enfermedad física. Finalmente, estos sentimientos regresan sin motivo.
Volver a sentir esos viejos sentimientos no significa que hayamos regresado al primer peldaño de nuestra recuperación. No significa que hayamos fracasado en nuestra recuperación.No significa que ahora nos toque una larga, dolorosa sesión de sentirnos fatal. Simplemente están ahí. La solución es la misma:
practicar lo básico. Algo de lo básico es:
 amarnos y confiar en nosotros mismos, desapegarnos, manejar los sentimientos, dar y recibir apoyo en la comunidad de recuperación, usar nuestras afirmaciones y divertirnos. Otro aspecto básico es practicar los pasos. A menudo, el trabajar los Pasos es lo que nos da la fuerza y nos capacita para practicar los otros aspectos básicos, tales como el desapego y el amor a uno mismo.
Si regresan los viejos sentimientos, da por seguro que hay una forma de salir de ellos que funcionará.
“Hoy si me encuentro en el oscuro abismo de la codependencia, practicaré un paso para ayudarme a salir de él”.

(Melody Beattie, Libro El Lenguaje del Adiós).

ABRIL 6: PACIENCIA..

Qué hartos y fastidiados nos sentimos cuando la gente nos dice que seamos pacientes o que aprendamos a tener paciencia. Cuán frustrante puede ser querer tener finalmente algo, o ir hacia delante, y que luego eso no suceda.
Qué irritante que alguien nos diga que esperemos cuando nuestras necesidades no han sido satisfechas y nosotros estamos en medio de la ansiedad, de la frustración y de la inacción. No confundas la sugerencia de ser paciente con aquella vieja regla de no tener sentimientos.
¡Ser paciente no significa que atravesamos el proceso a veces abrumador de la vida y de la recuperación sin experimentar sentimientos! Siente la frustración. Siente la impaciencia. Enójate cuanto sea necesario porque tus necesidades no están satisfechas. Siente tu miedo. ¡Controlar tus sentimientos no hará que controles el proceso! Descubrimos la paciencia sometiéndonos a nuestros sentimientos.
A la paciencia no se le puede forzar. Es un don que sigue de cerca a la aceptación y a la gratitud. Cuando manejemos nuestros sentimientos para aceptar totalmente lo que somos y lo que tenemos, estaremos listos para ser y tener más.
“Hoy me dejaré experimentar mis sentimientos mientras practico la paciencia”.

(Melody Beattie, Libro El Lenguaje del Adiós).

ABRIL 5: DESAPEGUÉMONOS CON AMOR

El desapego es una de las claves en la recuperación de la codependencia. Este fortalece nuestras relaciones sanas, aquellas que queremos que crezcan y florezcan. Beneficia nuestras relaciones difíciles, ésas que estamos aprendiendo a manejar. ¡El desapego nos ayuda!.
El desapego no es algo que hacemos una sola vez. Es una conducta cotidiana en nuestra recuperación. La aprendemos cuando estamos empezando nuestra recuperación de la codependencia y de cuestiones de hijos adultos de alcohólicos. Y seguimos practicándola a medida que crecemos y cambiamos, y a medida que nuestras relaciones crecen y cambian.
Aprendemos a dejar ir a la gente que amamos, a la gente que nos cae bien, y a aquellas que no nos interesan particularmente. Nos separamos nosotros mismos, y a nuestro proceso, de los otros y sus procesos.
Renunciamos a llevar las riendas y a nuestra necesidad de control en nuestras relaciones. Asumimos la responsabilidad para con nosotros y permitimos que los demás hagan lo mismo. Nos desapegamos en el entendimiento de que la vida se está desarrollando exactamente como se necesita desarrollar, tanto para nosotros mismos como para los demás. La manera como la vida se desenvuelve es buena, aun cuando duela. Y en último término, podemos beneficiarnos hasta de las situaciones más difíciles. Hacemos esto en el entendimiento de que está a cargo de ello un Poder que es superior a nosotros y de que todo está bien.
“Hoy aplicaré el concepto del desapego en mis relaciones, al máximo de mi capacidad. Si no puedo desapegarme completamente, trataré de hacerlo a medias”.

(Melody Beattie ,  Libro El Lenguaje del Adiós).